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Logotipo circular dorado de Clefi 360°, con un globo terráqueo estilizado que representa educación financiera global

Clefi 360°

¿Qué va a encontrar?

Clefi 360° es una serie de publicaciones con hallazgos clave sobre el impacto de nuestros programas de educación e inclusión financiera. A través del análisis de datos, generamos insights accionables para mejorar estrategias y potenciar el bienestar financiero de las personas.


Imagínate que trabajas duro todo el mes, logras separar una parte de tus ingresos para el futuro, pero al final del año descubres que ese dinero vale menos o, peor aún, desapareció por una emergencia. El éxito de tus finanzas no depende solo de cuánto guardas, sino de dónde lo pones.

En el mundo de las finanzas personales, los tipos de ahorro se dividen en dos terrenos completamente diferentes: el formal y el informal. Cada uno tiene sus propias reglas de juego, y elegir el equivocado sin conocer sus riesgos puede costarte muy caro.


¿Qué es el ahorro formal?

El ahorro formal ocurre cuando depositas tu dinero en una entidad financiera autorizada y regulada, como bancos, corporaciones financieras o cooperativas. Este sistema te ofrece un respaldo legal que garantiza la seguridad de tus recursos y, en muchos casos, te paga rendimientos o intereses por el simple hecho de mantener el dinero guardado con ellos.


¿Qué es el ahorro informal?

Por otro lado, el ahorro informal es aquel que tú mismo administras y mantienes bajo tu propio control, generalmente en dinero en efectivo. Los ejemplos más comunes son la clásica alcancía en casa, un bolsillo oculto en la billetera, las cadenas o fondos entre amigos y familiares, o cualquier otro método que deje por fuera al sistema financiero.


Ventajas y desventajas: Pon los métodos en la balanza

Para tomar decisiones inteligentes con tu bolsillo, es vital conocer las dos caras de la moneda. Aquí te desglosamos lo bueno y lo malo de cada alternativa:


Ahorro Formal: Seguridad y Crecimiento

  • Ventajas:

    • Seguridad garantizada: Tus ahorros están respaldados por el seguro de depósito y protegidos por leyes financieras contra robos o pérdidas.

    • Rendimientos reales: Tu dinero no se queda quieto; genera intereses que te ayudan a mitigar el impacto del costo de vida.

    • Privacidad absoluta: El manejo de tu capital es confidencial y seguro.

    • Puerta al sector financiero: Creas un historial que te facilitará el acceso a créditos, inversiones o seguros en el futuro.


  • Desventajas:

    • Costos de apertura: Algunas entidades aún exigen montos mínimos o cobran comisiones por abrir la cuenta.

    • Cuotas de manejo: El uso de tarjetas débito o canales transaccionales puede generar cobros administrativos mensuales.


Ahorro Informal: Inmediatez y Riesgo

  • Ventajas:

    • Disponibilidad inmediata: Tienes acceso físico a tu efectivo en el segundo que lo necesites, sin cajeros de por medio.

    • Tú pones las reglas: No dependes de los horarios, trámites ni condiciones de ninguna plataforma.

    • Efecto comunitario: Facilita dinámicas de ahorro grupal con conocidos, fomentando la disciplina mutua.


  • Desventajas:

    • Peligro latente de pérdida: El efectivo en casa está expuesto a robos, incendios, deterioro físico o a la tentación de gastárselo en un impulso.

    • El golpe de la inflación: Al no generar ni un solo peso de interés, tu dinero pierde valor y poder de compra día tras día mientras está guardado.


Conclusión: ¿Cuál es el camino inteligente?

No existe un método que sea 100% malo o bueno, sino una estrategia financiera inteligente. El ahorro informal es una herramienta útil para resolver emergencias del día a día o cumplir metas muy inmediatas gracias a su liquidez. Sin embargo, si lo que buscas es construir un patrimonio sólido a mediano y largo plazo, protegerte de la devaluación y abrir las puertas a proyectos grandes, el ahorro formal es el camino obligatorio.

Guardar el dinero debajo del colchón es un riesgo muy alto que tu estabilidad financiera no tiene por qué correr. La verdadera libertad económica empieza cuando dejas de esconder tus recursos y empiezas a usar las herramientas correctas para que trabajen a tu favor.



 
 
 

Imagínate la escena: estás frente a la vitrina viendo eso que tanto quieres. Tu mente empieza a armar una película espectacular de cómo te va a cambiar la vida. Entras a la aplicación del banco, pides el crédito y piensas: "De alguna forma yo soluciono mes a mes, eso no pasa nada".


Muchos creen que endeudarse es un acto de fe. Pero en el mundo real, y especialmente para las entidades financieras, es un asunto de matemáticas frías. Antes de dar ese paso, hay una pregunta que debes responder con total honestidad: ¿Cuál es tu verdadera capacidad de endeudamiento?


A continuación, vamos a destripar los conceptos y las fórmulas exactas que determinan si estás listo para un préstamo o si estás cavando tu propia fosa financiera.


1.  ¿Qué es la capacidad de endeudamiento y cómo se determina?

La capacidad de endeudamiento no es una opinión; es el nivel máximo en el que puedes endeudarte legal y saludablemente. Para calcular este valor, es obligatorio cruzar dos variables: tus ingresos actuales y el porcentaje de lo que ya estás debiendo frente a lo que realmente tienes disponible para pagar.

Cuando haces una solicitud de crédito, el banco no se emociona con tus promesas. Ellos evalúan factores clave muy específicos:


  • Tus ingresos mensuales.

  • Tus gastos fijos.

  • Tu historial crediticio: El registro sagrado que le dice a la entidad qué tan puntual y constante eres con el pago de tus obligaciones.


2. Cómo calcular tu capacidad de endeudamiento:

Aunque cada banco tiene su propio método para cuantificar este índice, la fórmula general y estandarizada es la siguiente:


Fórmula General:

Capacidad de Endeudamiento = (Ingresos Totales del mes – Gastos Fijos del mes) x 0,35.


La regla de tres

Bajo esta métrica, tus ingresos netos deben ser capaces de cubrir tres veces la cuota mensual probable del crédito que estás buscando. Si ya vienes arrastrando deudas anteriores, tu capacidad de endeudamiento cae de inmediato, porque esos pagos ya se devoran parte de tus "gastos fijos".

¿De dónde sale el 0,35? Hoy en día, el sistema financiero considera que las deudas jamás deben superar el 35% de los ingresos netos mensuales de una persona. Si te pasas de ahí, el riesgo se dispara.


Tu nivel de endeudamiento

Para saber con precisión qué porcentaje debes del total de lo que posees, los bancos aplican este segundo filtro:


Nivel de endeudamiento = (Pasivos Totales / Activos Totales) x 100.


  • Pasivos Totales: Absolutamente todo lo que debes hoy.

  • Activos Totales: Todo lo que tienes a tu nombre (bienes, dinero, patrimonio).


 El límite es el 70%. Si el resultado de esta fórmula es menor a este porcentaje, tu nivel de endeudamiento es sano y tus probabilidades de obtener un préstamo suben. Si supera el 70%, estás en la zona roja. Conocer este número es vital, tanto para agilizar trámites como para saber si de verdad te conviene meterte en un nuevo compromiso en este momento de tu vida.


3. ¿Qué es el sobreendeudamiento y cuáles son sus riesgos?

¿Qué pasa cuando ignoras las fórmulas, rompes las reglas y decides endeudarte por encima de tus límites? Entras en el terreno del sobreendeudamiento.


El sobreendeudamiento es el nivel crítico que pone en riesgo directo el pago de tus obligaciones. En palabras simples: es cuando incumples los porcentajes planteados en las fórmulas anteriores. Estás más endeudado de lo que tu estructura financiera puede soportar.


El efecto dominó del sobreendeudamiento:

  1. Incumplimiento de cuotas: Te quedas sin liquidez para cubrir las fechas de pago.

  2. Intereses de mora: Al no pagar a tiempo, se te generan cobros adicionales y penalizaciones que se suman a los intereses corrientes, haciendo la deuda más grande y pesada.

  3. Reportes negativos: Tu historial se mancha con alertas rojas en las centrales de riesgo, bloqueándote las puertas para cualquier negocio, proyecto o crédito futuro.




 
 
 

Actualizado: 28 may


Persona planificando sus finanzas personales con una laptop y una agenda, concepto de educación financiera

La educación sobre el manejo de las finanzas es algo que solemos aprender a través de la experiencia directa, justo cuando empezamos a asumir nuestras primeras responsabilidades. Sin embargo, son muy pocas las ocasiones en las que recibimos esta formación en casa, el colegio o la universidad.


Es precisamente en este vacío donde la educación financiera se convierte en un pilar fundamental para el aprendizaje de todos, permitiéndonos construir un futuro sólido y consciente.


¿Qué es la educación financiera?


Podemos definirla como el conjunto de conceptos y herramientas relacionados con el ahorro, la inversión, la deuda, el capital y el presupuesto. Estas son las bases que cualquier persona necesita para alcanzar y mantener un nivel financiero estable.


Entender cómo funciona el sistema financiero nos otorga una base sólida para interactuar con él de manera correcta. Al dominar estos conceptos, no solo maximizamos nuestros recursos, sino que generamos comportamientos positivos que, con el tiempo, se transforman en hábitos naturales de nuestra cotidianidad.



¿Por qué es importante la educación financiera en la vida diaria?


La educación financiera es una aliada estratégica a lo largo de toda nuestra vida. Nos capacita para tomar decisiones informadas, permitiéndonos encontrar soluciones efectivas incluso en situaciones económicas que percibimos como complicadas.


Beneficios clave de estar financieramente educado:


  • Toma de decisiones responsables: Desde elegir el producto bancario adecuado hasta planificar inversiones a largo plazo, te ayuda a evitar errores costosos y riesgos innecesarios.

  • Independencia y seguridad económica: Al comprender los conceptos básicos, tomas el control de tu destino. Esto facilita la planificación de la jubilación, la gestión de imprevistos y el cumplimiento de metas realistas.

  • Prevención del endeudamiento excesivo: Es esencial para entender los peligros de adquirir deudas sin análisis previo. Te enseña a utilizar el crédito de manera responsable, algo vital en una sociedad con acceso masivo al financiamiento.

  • Impacto social positivo: Cuando tomamos decisiones inteligentes, contribuimos a una economía más estable, disminuyendo la dependencia de programas de apoyo social y fortaleciendo el entorno financiero global.


Empieza hoy tu camino hacia la libertad financiera


La educación financiera no es un destino, sino un proceso continuo. Y tú, ¿Cómo iniciaste tu camino en la educación financiera? Si aún no has comenzado, este es el momento perfecto. Te invitamos a seguir explorando y compartiendo toda la información y herramientas que en Clefi tenemos preparadas para acompañarte en tu crecimiento.





 
 
 
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