- Clefi

- 28 may
- 3 min de lectura
Imagínate la escena: estás frente a la vitrina viendo eso que tanto quieres. Tu mente empieza a armar una película espectacular de cómo te va a cambiar la vida. Entras a la aplicación del banco, pides el crédito y piensas: "De alguna forma yo soluciono mes a mes, eso no pasa nada".
Muchos creen que endeudarse es un acto de fe. Pero en el mundo real, y especialmente para las entidades financieras, es un asunto de matemáticas frías. Antes de dar ese paso, hay una pregunta que debes responder con total honestidad: ¿Cuál es tu verdadera capacidad de endeudamiento?
A continuación, vamos a destripar los conceptos y las fórmulas exactas que determinan si estás listo para un préstamo o si estás cavando tu propia fosa financiera.
1. ¿Qué es la capacidad de endeudamiento y cómo se determina?
La capacidad de endeudamiento no es una opinión; es el nivel máximo en el que puedes endeudarte legal y saludablemente. Para calcular este valor, es obligatorio cruzar dos variables: tus ingresos actuales y el porcentaje de lo que ya estás debiendo frente a lo que realmente tienes disponible para pagar.
Cuando haces una solicitud de crédito, el banco no se emociona con tus promesas. Ellos evalúan factores clave muy específicos:
Tus ingresos mensuales.
Tus gastos fijos.
Tu historial crediticio: El registro sagrado que le dice a la entidad qué tan puntual y constante eres con el pago de tus obligaciones.
2. Cómo calcular tu capacidad de endeudamiento:
Aunque cada banco tiene su propio método para cuantificar este índice, la fórmula general y estandarizada es la siguiente:
Fórmula General:
Capacidad de Endeudamiento = (Ingresos Totales del mes – Gastos Fijos del mes) x 0,35.
La regla de tres
Bajo esta métrica, tus ingresos netos deben ser capaces de cubrir tres veces la cuota mensual probable del crédito que estás buscando. Si ya vienes arrastrando deudas anteriores, tu capacidad de endeudamiento cae de inmediato, porque esos pagos ya se devoran parte de tus "gastos fijos".
¿De dónde sale el 0,35? Hoy en día, el sistema financiero considera que las deudas jamás deben superar el 35% de los ingresos netos mensuales de una persona. Si te pasas de ahí, el riesgo se dispara.
Tu nivel de endeudamiento
Para saber con precisión qué porcentaje debes del total de lo que posees, los bancos aplican este segundo filtro:
Nivel de endeudamiento = (Pasivos Totales / Activos Totales) x 100.
Pasivos Totales: Absolutamente todo lo que debes hoy.
Activos Totales: Todo lo que tienes a tu nombre (bienes, dinero, patrimonio).
El límite es el 70%. Si el resultado de esta fórmula es menor a este porcentaje, tu nivel de endeudamiento es sano y tus probabilidades de obtener un préstamo suben. Si supera el 70%, estás en la zona roja. Conocer este número es vital, tanto para agilizar trámites como para saber si de verdad te conviene meterte en un nuevo compromiso en este momento de tu vida.
3. ¿Qué es el sobreendeudamiento y cuáles son sus riesgos?
¿Qué pasa cuando ignoras las fórmulas, rompes las reglas y decides endeudarte por encima de tus límites? Entras en el terreno del sobreendeudamiento.
El sobreendeudamiento es el nivel crítico que pone en riesgo directo el pago de tus obligaciones. En palabras simples: es cuando incumples los porcentajes planteados en las fórmulas anteriores. Estás más endeudado de lo que tu estructura financiera puede soportar.
El efecto dominó del sobreendeudamiento:
Incumplimiento de cuotas: Te quedas sin liquidez para cubrir las fechas de pago.
Intereses de mora: Al no pagar a tiempo, se te generan cobros adicionales y penalizaciones que se suman a los intereses corrientes, haciendo la deuda más grande y pesada.
Reportes negativos: Tu historial se mancha con alertas rojas en las centrales de riesgo, bloqueándote las puertas para cualquier negocio, proyecto o crédito futuro.
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